
En Río Turbio, calefaccionarse no debe ser un privilegio
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Las imágenes de la intensa nevada que cubrió Río Turbio muestran una realidad concreta. En una localidad donde las temperaturas pueden llegar a los 17 grados bajo cero, calefaccionar una vivienda no es una comodidad. Es una necesidad básica para proteger la salud y atravesar el invierno.
“Acá no se discute un beneficio. Se discute cómo calefaccionar una casa, cómo comprar alimentos, cómo pagar el gas y cómo llegar a fin de mes”, expresó Martínez.
Aunque la Zona Fría seguiría vigente hasta 2031, la reforma cambia una cuestión clave: el descuento ya no quedaría garantizado como hasta ahora y el Gobierno nacional tendría más poder para decidir cuánto se aplica y sobre qué parte de la factura. En otras palabras, el beneficio podría mantenerse en los papeles, pero ser menor en el bolsillo de las familias.
Por eso Martínez sostuvo que el Gobierno nacional está poniendo en duda una política pública esencial para la Patagonia.
“Hay quienes siguen diciendo que la Zona Fría es un privilegio y que los subsidios son un gasto. En nuestra ciudad no se trata de un privilegio. Se trata de poder vivir dignamente durante el invierno”, afirmó.
Para el concejal, el ajuste no puede aplicarse de la misma manera en todo el territorio argentino. Las políticas tarifarias deben contemplar las distancias, el clima, el costo de vida y las condiciones concretas de cada región.
Defender la Zona Fría no significa defender un trato especial. Significa exigir una política federal que reconozca las desigualdades territoriales. No existe igualdad cuando se pretende aplicar la misma tarifa a una familia de Río Turbio que debe calefaccionar su vivienda durante gran parte del año y a un hogar ubicado en una región con temperaturas más moderadas.
Martínez también cuestionó la falta de respuestas del Gobierno provincial. Señaló que continúan los problemas vinculados con la provisión de medicamentos, la falta de profesionales e insumos sanitarios y las dificultades de calefacción en el hospital local.
A esto se suma una demanda social creciente, que vuelve a recaer sobre los municipios y sus equipos territoriales.
“El Gobierno provincial no puede seguir haciendo de cuenta que gestiona. Debe coordinar con los municipios, fortalecer las áreas que ya trabajan en el territorio y dar respuestas donde realmente hacen falta”, planteó.
Martínez rechazó la creación de estructuras paralelas destinadas a mostrar presencia institucional sin resolver los problemas cotidianos. Sostuvo que los recursos públicos deben utilizarse para mejorar el sistema de salud, acompañar a las familias y fortalecer el trabajo que ya realizan los municipios.
Frente al avance del ajuste nacional y la falta de respuestas provinciales, el concejal convocó a defender los derechos de Río Turbio y de toda la Patagonia.
La Zona Fría no es un privilegio. Es el reconocimiento de una realidad climática y social. Defenderla es defender el ingreso, la salud y la dignidad de millones de habitantes del sur argentino.



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